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“LEVANTEMOS EL CORAZÓN” Celebraciones en Medina Sidonia (Cádiz)
Momentos del 400 Aniversario del Nacimiento de la Sierva de Dios Madre Antonia de Jesús
Tal como los discípulos de ayer, fuimos convocados por el “Jesús de Madre Antonia”, a pasar un rato de contemplación de la gloria de Dios en el monte. El monte ya no era el Tabor, sino la andaluza y pequeña ciudad de Medina Sidonia, relicario y custodia del cuerpo de la Sierva de Dios Madre Antonia de Jesús, que descansa “esperando a su esposo” junto a sus hijas, en el Monasterio de Jesús, María y José. Días de especial convivencia fraterna, como los discípulos, juntos en el Tabor, donde se experimentó “¡Cómo es maravilloso estar con los hermanos!”: hermanos de fe, como los numerosos feligreses de la Parroquia de la Virgen Coronada; hermanos de hábito, como la presencia del Padre General Miguel Miró, de los provinciales de San Nicolás de Tolentino y Santo Tomás de Villanueva, de frailes venidos de las más lejanas ciudades y comunidades; hermanos en el sacerdocio, como la presencia del Sr. Obispo de Cádiz-Ceuta, Mons. Rafael Zornoza Boy, los sacerdotes de la archidiócesis de Cádiz y otros sacerdotes presentes junto a nosotros, mostrándose acogedores y hermanados en el mismo servicio al pueblo de Dios; hermanos y hermanas de las fraternidades seglares, que se unieron a nosotros en testimonio de la manifestación de la gloria de Dios en la vida de Madre Antonia; hermanas agustinas del convento de Santa Rita “de abajo”, que se unieron a nosotros en un mismo sentimiento de familia; y, cómo no, “hermanas agustinas recoletas, que sin estar en el huerto, ni en el templo predicando, ni a los pobres defendiendo, ni a los hermanos sirviendo, recogidas contemplando, consiguen del Padre gracia para el que lucha, predica, defiende y sirve”, que abandonando por algunos momentos la clausura del monasterio “de arriba”, y de otros monasterios fundados por Madre Antonia, levantaban el corazón al Señor por la festiva ocasión. “¡Arriba los corazones!”: el día 12, fecha del 400 aniversario del nacimiento de Madre Antonia de Jesús, por la mañana, todos los que estábamos invitados para la fecha, fuimos testigos de la exhumación de los restos mortales de la Fundadora. Delante del tribunal eclesiástico, en medio de cantos y oraciones, las reliquias de Madre Antonia venían de nuevo a la luz, tal como aquel 12 de junio de 1612, cuando a niña Antonia López Jiménez nacía en Pastrana. Pudimos comprobar el paso del tiempo en sus restos, desfigurados más que transfigurados, como también el paso de Dios (de hecho, sus restos, como nos dice su biografía, página 245: “La Madre se encuentra en actitud de dar un paso”), en aquella “mujer de fuego” que deseaba “juntar almas que alabasen mucho a Dios” para sus monasterios recoletos, porque si no hay fuego, no habrá luz. Por la tarde, el P. General presidió la Santa Misa Votiva de N. P. San Agustín en el Monasterio de Jesús, María y José, y concelebrada por muchos sacerdotes allí presentes. En su homilía recordó que, según el evangelio del día, Madre Antonia fue “sal de la tierra e luz del mundo” como pidió el Señor, y que su testimonio de viva recoleta, fue acicate para todos los que buscan la revitalización de sus vidas, por medio de un sincero y transformador encuentro diario con el Señor. Al final de la misa, los restos de Madre Antonia de Jesús fueron trasladados para la iglesia del Monasterio, para que sea lugar donde los fieles pidan las gracias y favores por su intercesión. “¡Arriba los corazones!”: el día 13, onomástica de Madre Antonia, así como los andaluces les gustan celebrar “su santo”, en la Parroquia de Santa María la Coronada, fue realizada una sustanciosa conferencia de presentación del libro de Don Domingo Bohórquez (ya fallecido), historiador y biógrafo de la Sierva de Dios Madre Antonia de Jesús, titulado “Madre Antonia de Jesús, o morir o ser buena”, por el P. Manuel Gutiérrez, OAR, que dejo “inquietos” a todos por conocer la vida y la obra de esta Sierva de Dios. Al terminar la conferencia, un ensordecedor aplauso sonó en la Parroquia, como reconocimiento de que, aquellos que tenían “hambre de conocer la vida de Madre Antonia”, estaban muy bien satisfechos por tal banquete selecto servido por el P. Manuel Gutiérrez. Y, como no hay banquete que sacia más el alma hambrienta de Dios que la Eucaristía, luego en seguida Mons. Rafael Zornoza Boy, presidió la Santa Misa Votiva de Ntra. Sra. de la Consolación, concelebrada por numerosos sacerdotes, donde recordó a todos que este título mariano de nuestra Orden es segura garantía de una renovación espiritual y pastoral, renovación que Madre Antonia de Jesús entendió muy bien y trabajo con todas sus fuerzas para que fuera realidad en la sociedad e Iglesia de la época en que vivió. “¡De la Misa a la mesa!”: acabada la celebración, en el Monasterio de Jesús, María y José, pudimos confraternizarnos en una ágape fraterno, mientras los sacerdotes participaban de una comida exquisitamente preparada en el comedor de las hermanas. “Maestro, ¡qué bien que estamos aquí!”... Pero, habría que bajar del monte, y, después de estos días tan especiales, donde los corazones llegan de verdad a tocar las sublimidades de Dios, por medio de la vida de sus amigos, volvimos a nuestras actividades comunitarias y apostólicas, dejando a los pies de Madre Antonia una plegaria sincera: que ella nos “eche una mano”, con su intercesión junto a su Divino Esposo, en nuestro proceso de revitalización y, así como en sus días, broten en nosotros, un sincero deseo por el “exigente inconformismo de la recolección agustiniana”. P. Roan Cleber Ataíde Souza, OAR. Prior de Loreto-Barajas
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